Ella, dura y frágil como el cristal. No se rinde ante las caídas; se levanta y vuela alto, siempre tocando el suelo con los pies. Y cuando vuela, te tiende la mano, o una cerveza, que para el caso lo mismo.
Te permite llorar, siempre que se lo justifiques con la firma de lágrimas justa. Lo que no te deja es ahogarte: su maleta está repleta sueños y salvavidas.
Siento que mi presencia en este último año haya sido hostil y fría. No sé ponerte ninguna excusa ahora mismo. Sólo sé que te necesito, para que me enseñes a pensar en frío, para dejarme llevar, para ir más despacio. Para emborracharnos de "cursidramatismo".
Y así nos va. Ella tira y yo aflojo. Fumándonos el tiempo. Las penas. Y regalando rock&roll por las calles.
Gracias, my little flower, por darle realidad a la vida.
PD: es una declaración de amor en toda regla (L) jaja
