jueves, 20 de diciembre de 2012



Llenamos los pulmones de libertad y rebeldía. Cargamos nuestro hígado de risas, noches y algún que otro tropezón por las calles. Siempre estuvimos dispuestas a rogarle a la luna canciones de amor y noches en vela. Y, ¿sabéis qué? Llegaron las canciones de amor. Las noches en vela duraron días enteros. Nuestros pulmones agradecieron la libertad y se dejaron llevar por la rebeldía, y nuestro hígado soltó carcajadas de humo por cada estrella.






Aprendimos que no hay que alzar la voz para gritar. Y que, cada minuto nos tiene reservados una cerve (o lo que surja) y un lugar para ahogarnos de felicidad. Para nosotras. Y para el que quiera apuntarse a la lista de "esfumadores de sueños".